lunes, 30 de mayo de 2011

El obsequio de las palomas.


Era costumbre de Handan cazar palomas para regalarlas al príncipe el día de año nuevo. Esto agradaba tanto al soberano que repartía valiosas recompensas. Alguien le preguntó la razón de esta costumbre.
- El día de año Nuevo dejo las palomas en libertad para demostrar mi bondad – contestó el príncipe.
- -Como sus súbditos saber que Ud. Necesita palomas para liberarlas, todos se dedican a cazarlas – comentó el otro -. Y el resultado es que al cazarlas mueren muchas. Si Ud. Realmente quiere salvarlas, es mejor que prohíba su caza. Tal como están las cosas, Ud. Las caza para liberarlas y su bondad no puede reparar el daño que ocasiona.
El príncipe asintió.

domingo, 29 de mayo de 2011

Demasiados Senderos



Un vecino de Yang Zi, que había perdido una oveja, mandó a todos sus hombres a buscarla y le pidió al sirviente de Yang Zi que se uniera a ellos.
-¡Que! – exlamó Yang Zi - ¿Necesita Ud. A todos estos hombres para encontrar una oveja?
-Son muchos los senderos que puede haber seguido – explicó el vecino. Cuando regresaron, Yang Zi pregunto al vecino:
-Bueno, ¿encontraron la oveja?
Este contestó que no. Entonces Yang Zi preguntó por qué había fracasado.
- Hay demasiados senderos – respondió el vecino -. Un sendero conduce a otro, y no supimos cuál tomar; así es que regresamos.
Yang Zi se quedó hondamente pensativo. Permaneció silencioso largo tiempo y no sonrió en todo el día.
Sus discípulos estaban sorprendidos.
- Una oveja es una nadería – dijeron -, y ésta no era ni siquiera suya. ¿por qué tiene Ud. Que dejar de hablar y sonreír?
Yang Zi no respondió, y sus discípulos se llenaron de perplejidad. Uno de ellos, Mengsun Yang, fue a contarle a Xindu Zi lo que ocurría.
-Cuando hay demasiados senderos – dijo Xindu Zi -, un hombre no puede encontrar su oveja. Cuando un estudiante se dedica a demasiadas cosas, malgasta su tiempo y pierde su ruta. Usted es discípulo de Yang Zi y aprende de él; sin embargo, parece que no ha llegado a comprenderle nada. ¡qué lástima!

jueves, 26 de mayo de 2011

La sospecha



Un hombre perdió su hacha; y sospecho del hijo de su vecino. Observo la manera de caminar del muchacho – exactamente como un ladrón. Observó la expresión del joven – idéntica a la de un ladrón. Observó su forma de hablar – igual a la de un ladrón. En fin todos sus gestos y acciones lo denunciaban culpable de hurto.
Pero más tarde, encontró su hacha en un valle. Y después, cuando volvió a ver al hijo de su vecino, todos los gestos y acciones del muchacho le parecían muy diferentes de los de un ladrón.

miércoles, 25 de mayo de 2011

De cómo el viejo tonto removió las montañas



Las montañas Taihang y wangwu tienen unos setecientos li de contorno y mil res de altura.
Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto.
Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba; así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.
-¿y si todos juntos desmontásemos las montañas? –sugirió-. Entonces pordríamo abrir un camino hacia el sur. Hasta la orilla del río Hanshui.
Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.
-No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón – objetó -. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?
- Los vaciaremos en el mar – fue la respuesta.
Entonces el Viejo Tonto partió con sus hijos y nietos. Tres de ellos llevaron balancines. Removieron piedras y tierra y, en canastos las acarrearon al mar. Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenia un hijito de siete u ocho alis; este niño fue con ellos para ayudarles. En cada viaje tardaban varios meses.
Un hombre que vivía en la vuelta del río, quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos trato de disuadirlos.
- ¡Basta de esta tontería! – exclamaba -¡ Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es Ud. No será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas de esas montañas. ¿Cómo va a remover tierra y piedras en tal cantidad?
El viejo Tonto exhaló un largo suspiro.
-¡Qué torpe es Ud.! – le dijo -.No tiene Ud. Ni siquiera la intuición del hijito de la viuda. Aun mis hijos; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿Por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?
Entonces El Sabio no tuvo nada que responder.

(*) Li, medida de longitud utilizada en la antigua China, equivalente a medio kilómetro.