miércoles, 20 de julio de 2011

El hombre que no vio a nadie.



Había una vez un hombre en el Reino de Qi que tenía sed de oro. Una mañana se vistió con elegancia y se fue a la plaza. Apenas llegó al puesto del comerciante en oro, se apoderó de una pieza y se escabulló.
El oficial que lo aprehendió le pregunto: - ¿Por qué robó el oro e presencia de tanta gente?
-Cuando tomé el oro –contesto-, no vi a nadie. No vi más que el oro.

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